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NOTICIAS RECIENTES
Ninguna. BIOGRAFÍA
La historia de
karma ukuko podria remontarse a un dia en el patio de un colegio
hasta las huevas en el Cusco, alrededor del año 2000. Ahí Sapo,
Crudo y Juancho tomaban gaseosas y se quemaban la cara. Sapo
tenia la idea de formar una banda (y tocar como Nirvana
supongo), al crudo y a mi (Juancho) nos pareció una buena idea:
“ya tío, pero quién toca el bajo y quién canta?” apareció entre
el asfalto con forma de cancha la figura del Ichu (Lucho, pata
del colegio). El Sapo dijo: “ya, yo toco la guitarra, tengo una
guitarra en mi jato, el Crudo tiene otra guitarra, Juancho, tú
la batería, mi primo Javier sabe cantar paja, y el Ichu que
toque el bajo, contal, el bajo es hasta las hueva”. Nadie sabía
tocar ni mierda, pero ya éramos SIN (primer nombre de la
banda... sin qué? Nunca lo supimos).
Pasó mucho tiempo y la idea estaba ahí, colgada, Sapo y
Crudo aprendieron unos cuantos acordes. El Ichu nunca profundizó
la idea y todo se quedó ahí. Yo por mi parte no sabía ni mierda
de batería (y ni hablar de tener un ripio para comprarme una).
Sucedió uno de los primeros acontecimientos importantes: el
Crudo, vicioso de los videojuegos, vendió su Nintendo y el
teléfono de su casa para comprarse la legendaria guitarra sin
marca, una guitarra roja, que trasteaba como mierda y que tenía
clavijas de guitarra acústica, pero que al menos ya era un
progreso y plasmaba un ideal.
Surgieron los primeros ensayos, llamamos al Mono, otro pata
del colegio que ya sabía tocar algo de guitarra para que se
pelee con el bajo. Asistió al primer ensayo con su guitarra
acústica, le gustó la idea y pronto se armaría de huevos y se
compraría un bajo nacional, medio hasta las patas, pero bajo al
fin y al cabo.
Fuimos al Roxy’s, donde el tío Nelson (Rony), nos sacó 20
lukas por un par de horas de chancar latas y hacer ruido, ahí
sólo sacamos lo que fue la primera composición de la banda: “El
gato maricón”, canción que nunca vio, ni verá la luz (jajaja) .
El ensayo fue todo un des-éxito, principalmente la batería (no
sabía pe!).
A partir de ese día hubieron unos cuantos ensayos más en el
Roxy’s, hasta que contactamos a un pata de mi hermana, un hombre
de buena voluntad, que nos alquiló su batería por todo el día al
precio que nos la alquilaba el Rony dos horas. Ensayamos con
huevos, pero nada salió, otro des-éxito y al compás de una
ruptura de tarola, nos dimos cuenta de que las cosas no iban
bien: “Juancho, como baterista eres buen pata” (realmente me
llegó un poco al pincho, pero nuestra amistad esta encima de
esas huevadas). De esa época queda un único tema rescatable: De
Cabeza.
Pronto empezaron a ensayar con el Nono, un chancalatas del
barrio de Sapo, siguió la composición de temas. No pasó mucho
tiempo y cambiaron otra vez de baterista (No era que el nono
fuera muy malo, sino que era irresponsable y la cagaba). Así
pasó Yuri, y se acercó el fin de año. Coincidentemente la banda
seguía produciendo temas de los cuales No More Lies fue el más
resaltante, y el que con el tiempo le auguraría un bien merecido
espacio en la escena local.
Ese año se dio la primera seudo tocada, fue en una feria de
ciencias del colegio. No debería contarse como una tocada, a no
ser por los detalles que marcaron. El Sapo se mostró desanimado
desde el principio a tocar, se embolleció y no quiso llevar su
guitarra (para eso se había comprado ya una guitarra Samick
nueva que hasta ahora lo acompaña) además no quiso avisarle a
Javier para que cantara. Así fue que salió el Mono a su casa
para recoger el bajo nacional que se había comprado (un palo de
escoba fácil que sonaba mejor que eso). Yo acompañé al Crudo a
recoger la “sin marca” y un pedal DOD que se compró como sin
querer. Subimos después de un grupo tocacovers de un año menor
al nuestro. Un pata nos hizo la taba cantando, no sabia la letra
y al final yo canté por él, el Crudo conectó su guitarra, el
Mono su bajo y el tío Yuri se subió a la batería. Cada quien
tocó lo que le dio la gana, pero la letra, el ruido y la fuerza
estaban ahí. Horrorizado el Jefe de normas (máxima autoridad
represora del colegio) dio un jalón a los cables de las
consolas, y por un malentendido cortó toda la presentación. Nos
apuramos en desconectar todo y fugar del lugar, con tal, ahí no
había pasado nada.
Poco tiempo después terminaría el año. Crudo y Sapo se
quitarían a estudiar a Arequipa, yo zarparía a Lima (además la
banda ya no corría con migo) y la campaña quedaría colgada en
manos de Javier Pajarrito y Abel Mono, hasta que el Sapo regresó
porque “todos vuelven al lugar donde nacieron...”
Tiempo después, Sapo, Mono y Pajarrito optarían por
continuar con el proyecto. Saldría a la luz Jossef (Chuspi) un
pata del Mono, que sabía tocar algo la batería.
Se sucedieron una serie de ensayos y seguiría la constante
creación de temas. Con Chuspi en la batería, Mono en el bajo,
Sapo en la guitarra, Javier Pajarrito en la voz y esporádicas
visitas del Crudo en la primera guitarra, la banda entraría en
una época incipiente de auge creativo. Empezarían los ensayos
serios y las primeras presentaciones ante públicos
despolitizados y sedientos de adrenalina.
No More Lies pronto se convirtió en un himno para los
asistentes a las esporádicas presentaciones junto a Punk Waro y
Nspé. Se presentaron en bares, la Universidad, el sindicato de
trabajadores del Cusco, y todo lugar donde se pudiera armar una
batería y conectar unos parlantes (no se salvaron ni chicherias,
ni poblados lejanos, ni plazas).
El tiempo siguió y la banda continuó su constante trabajo.
El crudo pareciera que dejó de comer 7 meses para comprarse una
guitarra Washburn y un efecto, la situación es que regresó al
Cusco cargado de poder y habiendo desarrollado una técnica
respetable en la guitarra. Los muchachos por su parte no se
quedaron atrás.
Siguieron las tocadas y ensayos, y el 2001 terminó como un
año gratificante artísticamente para la banda. Ya tenían detrás
buena cantidad de temas y presentaciones grandes como las de los
conciertos en el teatro municipal y la Universidad teloneando a
Leusemia.
El desarrollo creativo y artístico de los muchachos siguió
adelante, esto se vio reforzado con el regreso definitivo del
Crudo a la ciudad imperial, por motivos personales.
Después la compra de un bajo descente y una batería en un
arranque de locura, comparable a una puesta de huevos del Mono
apoyó la causa. Siguieron adelante y se dio la primera grabación
de una maqueta en la sala del Zillion, la maqueta salió hecha
toda una mierda, sobresaturación y destiempos caracterizaban la
cinta. A partir de ello las cosas empezaron a deteriorase.
Constantes peleas entre el Pajarrito y el Chuspi terminaron con
un nuevo cambio de baterista. Hay que recalcar que el Chuspi
tocaba algo de bateria pero no tenía mayor técnica, además de
que su instrumento es la guitarra y eso es lo que hace con su
grupo Erick y los aguardientosos (jajaja, broma nomás tío).
Tiempo antes, Sapo y Pajarrito se inscribieron el la escuela
de música del Cusco, uno en guitarra y el otro en canto. Fue ahí
donde conocieron al Pitti, un nuevo baterista. Con él
continuaron las presentaciones y dio un toque de más estilo a la
banda, desarrollando mejores presentaciones y mayor variedad en
cuanto a la expresividad de sus temas. Lamentablemente no le
daba toda la fuerza que la banda requería.
Así continuaron buen tiempo hasta que conocieron a Vlady,
uno de los bateristas que controlaba el monopolio de bandas en
el Cusco (es decir que tocaba con algo de 7 bandas a la vez,
ahora sólo toca en 2) . Vlady, baterista de cabecera, mejoró los
arreglos de batería, tenía la experiencia, la técnica y la
fuerza que la banda requería para sus presentaciones. Con Vlady
entre sus filas, los Karma Ukuko entraron en su mejor momento,
componiendo temas de alta calidad sonora y lírica, lo cual los
condujo a un periodo estable de fecundidad, donde se produce la
grabación del demo “Karma Ukuko” (que sigue vendiéndose por
donde se lo presenta), el auge de los festivales de rock en
Cusco (de los cuales uno de los mas destacados es el Nación
Fest., organizado por ellos), la incursión en medios de
comunicación locales, y el triunfo arrasador en el concurso de
bandas de rock del Cusco.
Karma Ukuko, con la formación actual, se presenta claramente
como una de las bandas más representativas de la creciente
movida rockera cusqueña y se prepara para dar pronto su
siguiente golpe.
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